¿CALAVERES ANIMACIÓ? ¿QUÉ ES ESO?

Si estás leyendo este texto es porque ya nos conoces. O quizá nos hayas encontrado de chiripa en el buscador de Google buscando la receta gastronómica de los calaveres en bufanda, un plato típico de Alcoy. O quizá buscabas información sobre el Día de los Muertos de México, sobre Atapuerca, sobre bandas de motoristas muy garrulos y gañanes, o sobre cierta serie macabra de Cartoon Network. O quizá te llama la atención nuestra web, nuestro logotipo, la hermosura de nuestros rostros greco-latinos, o qué sé yo… el caso es que estás aquí. Y te vamos a dar buenas razones para continuar leyendo, porque sea cual sea el motivo por el que hayas acabado aquí, no te vas a arrepentir.

Nos dedicamos a un trabajo extraño y fuera de lo común. Una disciplina dura de la que quizá nunca hayas oído hablar, pero que sin duda habrás presenciado inconscientemente. Pero tranquilo, estamos aquí para revelarlo abiertamente, no somos el Club de la Lucha ni una logia masónica (¿o quizá sí?). Nuestro trabajo implica tal nivel de sacrificio, agotamiento mental, aumento de dioptrías, y horas sin ver la luz del Sol viendo cómo palidecen nuestras reptilianas pieles, que desearás formar parte de nuestro equipo al instante. Garantizado. Pero antes tienes que pasar por la primera pregunta de nuestro test: ¿sabes quién es este personaje?

No, ¿verdad? Lo suponíamos. Es muy complicado averiguar quién es este monigote y quién lo creó si no eres uno de esos frikis sin vida que coleccionan tebeos en el sótano de casa de sus padres. Pero podemos hacerlo mucho más fácil. ¿A que sí reconoces enseguida este entrañable muñequito?

¡Pues claro! Habéis acertado, es el archiconocido señor pulpo alienígena de la película “AMBA” de Gennady Tishchenko. Todo un ícono de la cultura popular. ¿Cómo llegó a ser tan querido y reconocible? Gracias a una técnica centenaria conocida como cine de animación, que consiste en crear imágenes en movimiento, generalmente dibujos. La animación ha trazado una prolongada y exitosa trayectoria a lo largo de muchas décadas, con multitud de técnicas y de estudios repartidos por todo el mundo. La animación nos ha hecho reír, llorar, temblar de miedo pero también de emoción, y en resumen, soñar. Soñar en los más hermosos mundos y las más espeluznantes pesadillas cuando somos niños, pero también disfrutar de los personajes e historias complejas, profundas y con las que nos sentimos identificados cuando llegamos a la juventud y a la edad adulta.

Si el lector no está familiarizado con los entresijos detrás de la cámara multiplano o el programa informático de turno, quizá ignore lo complicado que es realmente dar a luz un proyecto de animación. Hay tanta variedad y tantas posibilidades como artistas involucrados en este arduo proceso. La única limitación es la tecnológica (que va evolucionando y sofisticándose conforme va pasando el tiempo) pero sobre todo la de la imaginación del artista. Lo importante es contextualizar y tener en cuenta el mérito de cada proyecto acorde a sus circunstancias. No es lo mismo crear fotogramas en movimiento sobre un papel habiendo llegado ya a principios del siglo XXI que cuando a Windsor McCay se le ocurrió hacer eso mismo hace 105 años con “Gertie El Dinosaurio”. Pero si la animación prácticamente nació de un juguete óptico en una linterna para ferias ambulantes.

Tendemos a no pensar nunca en lo que debió suponer para la gente de esa época algo tan revolucionario en su momento como fue “imágenes que parecían cobrar vida”. ¡Aquello debió ser un shock! Gente humilde para la cual un daguerrotipo o fotografía familiar era un acontecimiento único en la vida y para el cual se preparaban con sus mejores galas y su cara más serena. Imaginaos si a alguien de finales del siglo XIX le mostráis las fotos en movimiento de los periódicos de “Harry Potter”, porque algo así debió ser para ellos descubrir el cinematógrafo. Un acontecimiento único en sus vidas. ¡Magia! Y lo fue tanto si pensaban que sería una curiosidad destinada a ferias ambulantes como si pensaban que tendría futuro como nuevo arte. Por suerte para el mundo, las imágenes en movimiento no pasaron desapercibidas, y más de cien años después disfrutamos de cientos de horas de contenido audiovisual y multimedia bajo estas premisas hoy tan cotidianas.

Pensad que este mágico momento fue la semilla que dio origen a obras maestras como “The Room”, “Bolívar El Héroe”, “Foodfight”, “Tentacolino” o “El Rey Gitano”.

Y esa es la idea básica de nuestro proyecto como estudio: aportar otro granito más a esa ilusión primigenia de imágenes cobrando vida. Los animadores siempre vamos a ser necesarios, en cualquier parte. Nos avalan el siglo XX y la cultura mundial. De todas partes. Todos tienen algo que contar. Los dibujos animados cómicos estadounidenses y los cuentos de hadas animados rusos. Las marionetas checas y los polígonos tridimensionales de la animación por ordenador. El anime japonés y las películas francesas. La plastilina y la arena. Las sombras chinescas y hasta los cacahuetes. Sí, hay animación hecha con cáscaras de cacahuete. ¡Alucinad!

Pero al tiempo que el público se maravilla con las creaciones de la animación, ignora muchas veces el talento y sobre todo el esfuerzo que hay detrás. Pero ese esfuerzo tiene su origen siempre en lo más pequeño y aparentemente insignificante. ¿Recuerdas cuando dibujabas 27 palitroques en movimiento en el extremo de tu agenda del instituto? Puede que en ese momento, más allá de las risas con los compañeros, no le dieses ninguna importancia, y seguramente seguirás sin dársela. Pero así empieza el cine. Así empiezan todas las grandes figuras del cine de animación a temprana edad, desde Émile Cohl hasta Makoto Shinkai. Y te animamos a que tú mismo traces tu propio camino para labrarte un futuro en la industria, empezando con lo más sencillo. Nadie nace sabiendo dibujar como Joanna Quinn, pero incluso Joanna Quinn empezó con tan pocos recursos e ideas como cualquier persona cuando comienza algo que le cuesta.

Y solo hay que entregar estos pocos folios cada día al jefe de animación. ¡Si Don Bluth puede tú también!

Y para los que ya vivís de la animación y tenéis cinco mansiones, tres coches Fórmula 1 bañados en oro y un dinosaurio vivo porque un día John Lasseter llamó a vuestra puerta para que le diseñaseis un pelo rizado a la prota de “Brave”: acordaos también de cuando empezasteis. ¿Verdad que no es nada fácil abrirse camino en este mundillo? ¿Verdad que amáis vuestro trabajo en Burbank con mesa de ping-pong en la oficina y nadando entre monedas como el Tío Gilito pero al final del día os encanta contemplar el trabajo de los talentos emergentes cuando proyectan sus originales cortos en festivales y eventos? ¿Verdad que la animación parece una fuente ilimitada de recursos e ideas? Lo es. Vaya que lo es. Calaveres Animació es un peldaño más en la escalera hacia el cielo de la animación. Y prometemos que no os olvidaréis de nuestros trabajos y proyectos. Los conservaréis en el cerebro para siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *